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Identidad sexual y roles parentales: la observación del "efecto garnacha"


*Texto titulado "Efecto garnacha". Escrito por el Lic. Enrique Campang Chang, psicólogo clínico. Publicado en agosto de 2006. Curso de Psicología Social de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala.

Durante casi cuatro décadas he recorrido el país, sus montañas, mercados, ferias, celebraciones religiosas y populares. Me he subido en la rueda de Chicago, jugado a la lotería, he disfrutado los atoles, dulces, pan y rosquillas de Comalapa; y he tomado unas cervezas en las Garnacherías; que antes eran comedores de pepián, pulique, caldo de gallina y revolcado, que reciben la influencia mexicana.

Desde los Convites de San Andrés Itzapa en Enero, a la Semana Santa en la Plaza de la Constitución, Santiago Atitlán en Julio, la feria de Jocotenango en Agosto; el 15 de Septiembre; en la Iglesia de Santo Domingo en el mes de Octubre por la Virgen del Rosario; el primero de Noviembre en los cementerios. el día de Concepción, el 8 de Diciembre; a las celebraciones de la Virgen de Guadalupe; siempre estos comedores y su gente están presentes.

Pero este no es un ensayo sobre tradiciones populares, sino de una interesante dinámica psicológica y social observada en las Garnacherías de Guatemala.

Estos negocios son manejados de forma matriarcal. Una madre dominante, planifica la comida, ordena las compras, el decorado, maneja el dinero. Un esposo o consorte sumiso se encarga de el levantado del negocio, pone las láminas, lámparas, parrillas, mesas y sillas, luego hace la limpieza.

Los nombres son típicos de la madre: "Doña Guichona", "Chepona", "Chusona", "Pepona", que describen popularmente las dimensiones o carácter de la señora. Mientras que el marido es referido como "Don Monchito", "Don Chepito" o "Don Tomasito".

Las hijas y los hijos afeminados o vestidos de mujer, además de atender las mesas, preparan las garnachas, los frascos de encurtidos, chiles jalapeños; asan la carne adobada, longanizas y gallinas. Esto es un patrón familiar que se repite en todas las ferias observadas, y confirmadas independientemente.

Entonces he llamado como "efecto garnacha", a la dinámica familiar que Sigmund Freud llamaría de un Edipo no resuelto; es el de una madre dominante, que opaca al padre frente a su hijo; el hijo asimila la figura heroica de la madre y desea inconscientemente ser como ella. Las hermanas, frecuentemente histéricas, descalifican la figura del hombre. El hijo, para ser aceptado, asume conductas femeninas; y posiblemente, también sus sentimientos.

Las observaciones indican que el papel dominante de la madre es indiscutible. Es la persona de carácter fuerte, inteligente, responsable, hábil para los negocios. Mientras que el rol secundario del hombre, se limita a ser el que fertiliza a la mujer, y de obedecer órdenes. En varios casos, el esposo es marginado del negocio por ser alcohólico; en otras situaciones, las señoras, informaron del abandono por infidelidad, migración, o muerte violenta.

Entonces, ¿qué trato de inferir sobre estas observaciones? Que una de las causas de la identidad afectivo-sexual puede estar determinada por la dinámica familiar de la persona. Unos creen en las causas genéticas, aprendidas o misteriosas sobre que es lo que origina la heterosexualidad, la homosexualidad, el transexualismo, o el afeminamiento del hombre.

La dinámica familiar en la formación de la identidad afectiva, se desarrolla, según mi interpretación, de la siguiente manera:
  1. La madre gesta y cría a sus hijos en los primeros meses de vida.
  2. Los hijos son atendidos psicológicamente por, la Madre, el Padre y la Pareja.
  3. La madre da la personalidad de mujer.
  4. El padre da la personalidad de hombre -o debería-. (Resolviendo cualquier conflicto de celos o agresividad del padre hacia su hijo...) (Edipo resuelto).
  5. La Pareja da sentido a la relación heterosexual entre un hombre y una mujer.
  6. El reconocimiento de los sentimientos hombre, mujer y pareja, desde los padres, determina una identidad afectiva usual al género.
  7. Si el padre no se relaciona, se distancia, abandona o mantiene hostilidad con su hijo varón, el Edipo no se resuelve.
  8. Lo femenino y masculino son figuras convencionales de comportamiento determinadas por la familia y el entorno social y cultural.
  9. Estas dinámicas son por lo general inconscientes, no deliberadas y pueden ser afectadas por la cultura del machismo

En los casos observados, el paso 3 abarca al hijo varón y el 4 no se cumple. Esto es lo que he llamado como una parentalización cruzada, en que la madre, sin quererlo, influye en la personalidad femenina del hijo varón.

El hijo que crece en un ambiente predominantemente femenino, con modelos masculinos débiles, nulos o ausentes; puede asumir las conductas femeninas, en su vestir, hablar y actuar. Pero, si el hijo tiene alguna figura masculina en su entorno (abuelos, tíos, parientes, padrinos o amigos) esta situación puede que no se dé. 

La conclusión que quiere dejar este ensayo es sobre la importancia de la relación parental y de la pareja para configurar la identidad conductual y afectiva de los hijos. Muchos padres machos de las Unidades Reproductivas, no conocen su rol en la familia; se le limita a ser el proveedor, el disciplinador, o simplemente el que engendra a los hijos.

Estas observaciones se limitan a relacionar la dinámica familiar, con las características de personalidad afeminadas. La relación afectiva de heterosexualidad o de homosexualidad es más compleja; y tienen otras variantes, que aún son motivo de controversia.

Parecería que el "efecto garnacha" es una comedia, pero en realidad es un drama, donde las personas sufren la marginación y burla de la sociedad. En todo caso, merecen respeto y comprensión por ser seres humanos.